miércoles, 8 de septiembre de 2010

semana rancia

Lunes

irreverencia y resignación,

Martes

olvido y numismática

Miércoles

plenitud y mediocridad

Jueves

ironía y urdidumbre

Viernes

nocturnidad y miseria

sábado

ebriedad y luminiscencia

domingo

muerte

hay un día invisible en todas las semanas
que completa el óctuple sendero,
en este día toca contemplación,
después muerte

lunes, 6 de septiembre de 2010

Calendario clueco

Enero

sillas de barro y fuego cocido bajo la nieve


Febrero

niebla de lana y zapatos de escarcha


Marzo

Cola herida de zorro moneda líquida del minuto


Abril

Lluvia estremecida de cristal cementerio vegetal preñado contra la savia


Mayo

Pétalo de guirnalda y erótica morada de lo verde


Junio

Sol mendigo de balcones y tablaos giratorios por la brisa


Julio

Mazmorra de arena y espuma Júbilo de la sangre y la alegría del cielo


Agosto

Corazón del carmín botella volcánica de los heridos


Septiembre

Regreso de lo triste ceniza seductora del desencanto


Octubre

Ocre tugurio de la nube y del tejado marchito de las candelas


Noviembre

Guillotina de la nieve rocío exacto de la campana


Diciembre

Estación última de las canciones ebrias del llanto

Al camarero más elegante del submundo

Camarero
Póngame una copa que contenga el mundo

Me quiero beber el oceáno
con todos los peces dentro
buceando
entre los cabellos del circo de la arena
y de la sangre

Me quiero beber todos los cementerios
todas las tumbas
una a una
con todos los nombres inscritos sobre la piedra

Y fumáre hierba
mientras tanto
de prados libres
y desquiciantes plantas
por donde cabalgue libre la tragedia
hasta dejar mis pulmones vacios
esparcidos por toda la tierra

Quedarán colgando
como dos trapecistas mudos
y yo dejaré mi cuerpo apuntalando la barra de tu universo
entero

Pero antes

Por favor
camarero
Póngame


una copa que contenga los juegos eléctricos de la infancia
y los libros no escritos en las jaulas de lo conceptual
Una copa que conciba el cero
una copa que oculte todas las joyas que guardan las zorras en su guarida
y los mercadillos donde los enanos imitan
los reverberantes sonidos de la jungla

Póngame una copa
que encierre todos los edificios que las hormigas han levantado
bajo la dictadura solar de los imanes
y las piedras preciosas
de los esclavos

Una copa

Una copa ciega
de cristal
ciego

Con toda la quincalla de los museos
y sus pasillos asfixiantes

Una copa con todos los actores y los músicos muertos
del mundo

cantando
flotando en las delicias
de ese alcohol
de noche y más noche y desierto

Póngame una copa
llena de astros y naipes
de hielos y volcanes
enardecidos

Una copa que estruje mi paladar
y queme mi exófago de ilusionista
por dentro

Una copa
que me queme

señor
sólo de trinos y muebles y espejos
sumergidos

Una copa
de nieve
y almendras y ruedas de cuchillo giratorio

sepultada

Una copa
donde los caballos se ahoguen
y las máquinas de escribir no sirvan para nada

Una copa
donde los gatos copulen
con ovillos de trama
y los quesos y las ratas y los azulejos del orfebre ajedrez
multiplen el número de las cosas

Una copa que contenga todos los senderos
y ninguno

"Una copa donde los precipicios
se abran al amor y a la nada
que son el mismo reino
y una misma morada
para los vigilantes de estrellas
cuando apagan su calada"

Una copa de aquelarres
y asesinos
de perseguidores y ajusticiados

Que inscriba dentro de su perfección
las hipotesis de la física
y el algoritmo charcutero

Una copa de tren nocturno e interminable guateque
con todos sus pasajeros dentro
con sus idiomas y con sus leyes y con sus listines teléfonicos confundidos

Una copa
camarero
chapa y estruendo

que me arrastre
con el ímpetu de las olas
y los monasterios apartados
de las cúpulas
diminutas de las capitales de los pecados

Una copa de nubes frías

Tejados de extranjería
vientos de metal y cuerdas de ahorcado
Elefantes de oriente y fichas de mármol deslizándose por un tablero de perrera viciada

Una copa dibujada
en el horizonte de mi frente partida


Una copa
camarero
la ando buscando por la noche

La copa
esa copa de todos aquellos marineros que encontraron la paz de las profundidades
y sus tesoros ocultos

Una copa

entera
redonda
exacta

Para que las manecillas de mi corazón remen hacia el ocaso
de la inmanencia

es mi particular chiste
mi sólo número

Una copa que me permita acariciar el sol
y desplomarme por las calles
cubierto de cienaga de oro y algas

El ladrón de botellas

Las calles blancas de la noche
quiebran la mansedumbre de los espejos deslizantes

La quietud de una manada de latidos muertos en el parque

Yo subo las escaleras sin luz
de un antiguo apartamento

Y con la llave verde de los pantanos
abro la puerta de tu casa

La puerta cede con un leve gemido de cera ardiente


Mientras me deslizo como un guante de esmeralda
a través del laberinto de tu mente dormida


para más tarde robar las botellas de alcohol de tu cálido y polvoriento mini.bar


Mi rabo duro
se mueve entre las plantas de tu balcón
y las empapeladas paredes de tu apartamento
Mi rabo de punta
Mi rabo imantado
cargado de vía láctea y susurros y colmillos

La madrugada es una antigua máscara
enterrada en el cielo oscuro
del tiempo

Yo escarbo con copas repletas de pálido oro
los tesoros olvidados de los hombres

Sólo bebo sangre

Al lado de tu mente sumergida

mientras el tejido fluorescente de la luna
construye un puente de agua
que me lleva a tu vientre líquido

Allí cuento los tesoros
Allí ardo envuelto en llamas
mientras lloro
de felicidad
por todas las bonitas cosas que se lleva el río

Dando círculos

Allí

al lado de tu cuerpo caliente
y todos los latidos de tu cuerpo desnudo

Hasta que vuelvo a calzar mis botas
y me protejo del viento con tristes harapos
y fastuosos disfraces de perro

Mi enorme cabeza de animal atávico
enguñe mi cabeza de mitad hombre

Mi enorme cabeza de barro
Con cuernos y pico
De ojos blancos
y candelabro rígido

Amor

Mi rabo es una escalera negra y callada
que desciende reptando hasta alcanzar de nuevo la calle

Y de nuevo la calle
muerta
vacía
bajo el acero y el cemento de los sueños grises del malecón

domingo, 5 de septiembre de 2010

Solo bajo la luna

Mi noche está tan vacía
que sólo estamos la luna y yo.
Sólo estamos los tres: la luna y yo.
Somos tres: la luna y yo.

Mi noche está tan vacía
que sólo estamos la luna y yo,
la luna de los poemas.
Somos tres, la luna y yo.

La vida no existe.
La vida no existe.
La vida no existe
y también mi jardín es una cárcel
y se ha escapado para siempre
el caballito de pan que volaba.

Tan vacía está mi noche entera
que sólo estamos los tres: la luna y yo.
La luna de los poemas.

La luna invisible de los laberintos.
La luna inmunda.
La luna oculta.
La luna prostituta de las canciones.
La vida no existe.
La vida no existe.
La vida no existe.
La vida no existe
y la noche está tan vacía
que estamos los tres solos: la luna y yo.

La luna que se esconde detrás de los tejados.
La luna intocable de mármol acariciado.
La luna incontestable de los puertos.
La luna inservible de las prisiones.
La luna innecesaria de las bibliotecas.
La luna inventada de las novelas.
La luna de jazmín marchito,
la luna de dientes de muertos,
la luna de dientes de niños,
la luna de dientes de mujeres,
la luna de dientes,
la luna que miente,
la luna de cartón de los teatros,
la luna falsa de los sábados,
la luna muerta de cada primavera,
la luna colgada de los barrancos,
la luna insolente de los balcones,
la luna falaz de las terrazas,
la luna rancia que se divisa desde los miradores,
la luna disfrazada de los callejones,
la luna imbécil de las canciones,
la luna suicida de los puentes,
la luna prohibida de los orfanatos,
la luna irreverente de los prostíbulos,
la luna concluida,
la luna errante,
la luna sucia de los vertederos,
la luna huida de los parques,
la luna absoluta de los mapas,
la luna irresoluble de las pizarras,
la luna misteriosa de los cuadros,
la luna sumergida de las alcantarillas,
la luna impronunciable de todas las cosas,
la luna-subterfugio de las chimeneas,
la luna-cachivache de los automóviles,
la luna-llavero, la luna-copa,
la luna-oso, la luna-río,
la luna-piedra, la luna-ojo,
la luna encarcelada,
la luna prohibida,
la luna-espejo, la luna-pez,
sobre mi frente
y nada más.
Sólamente la luna innoble de la madrugada,
la luna transitada de milenios,
la luna imposible para las aceras,
la luna desenterrada,
la luna amarga,
la luna-antídoto, la luna-veneno,
la luna esculpida,
la luna desnacida,
la luna increada,
la luna resuelta,
la luna sorda,
la luna absurda,
la luna-triángulo,
la luna-tirabuzón,
la luna de la parada de autobús,
la luna-pie,
la luna desquiciante de las cabras,
la luna invisible de las cuevas,
la luna que dibujó su cuerpo de marfil sobre la noche,
la luna que quiso soñar su viaje alrededor de nosotros,
la luna que trazó su rumbo sobre los restos de nuestras esperanzas,
la luna que estalló infinita dentro de tus ojos al mirarte,
la luna que invadió los campos y asoló la tierra,
la luna que se bebió el mar,
la luna inmensa, la luna enorme.

Mi noche está tan vacía
que estamos solos los tres: la luna y yo.
La vida no existe.
La vida no existe.
La vida no existe.
La vida no existe.
Sólo existe esta luna de cartón.
La vida es mentira.
La vida es mentira.
La vida es mentira.
Sólo es verdadera
esta luna falsa
que cuelga del telón negro.

Soy un cadáver
vagando por un jardín de madrugada.
La vida no existe.
La vida es mentira.
Por eso tiene que existir allá arriba
la luna hermosa e intocable:
para dar un poco de ambiente
a toda esta pantomima.

Canciones de chatarra y vertedero

La tenue curva de cristal acoge nuestra respiración
en el tranquilo hogar de los sumergidos


Alli

Dentro

Las puertas secretas se mecen con el sonido
de una cumbre intacta e íntima
que todo lo cubre y oculta

Yo soy el fuego que circula por las habitaciones

El rumbo desconocido de los extranjeros sueños
que galopan por la salvaje dimensión de lo invisible

Silbando

Mi mente
y mis cabellos bailan mecidos por la tierna demencia de los reinos de la gracia
y los prismas extraviados


Con campanas al cuello
y brillos lejanos
y briznas de niebla acuciante
y ventanas encendidas
a lo lejos

El cielo flota
poseído por una absoluta calma
que nos ignora y nos acoge en su profundo silencio

El cielo arde

y me tumbo sobre la arena
para atravesar la vida con mi paladar de emancipado

porque la reverberación sinuosa de lo nítido
nos otorga un esqueleto cubierto de nieve
y un pasaporte en la deshabitada posada de los truenos
y los relámpagos
nos espera
abierto
junto a cada despertar


Y mientras los rastros imperceptibles
de nuestra mente inmaculada
sigan perdidos
habrá un noche para ti

y un sueño reparador
sabrá guiarte dulcemente a través de la refrescante sombra

La madera negra de nuestros párpados
continuará girando alrededor de los latidos y la música

Y la llama de la vela danzara
ebria en las tabernas de lo insólito

Y podreís sentir en vuestro pequeño corazón
al abismo
llamaros por vuestro propio nombre


Ebrios
al sol

El viento acaricia la hierba
La espuma de las olas toca con sus dedos de amargura insondable
las terminaciones nerviosas de un cuerpo desnudo y joven


El cálido hogar
nos atiende
Allí donde el amor se disuelve en cristalinas copas
cargadas de olvido y errancia

Y breves partituras manchadas de vino

El cálido hogar es nuestro

Allí donde el amor dibuja las siluetas
de nuestros cuerpos entregados
bajo la melodía refrescante de las sábanas y el lento gemido
de cada orgasmo

Ahora
Me siento poderoso
Al poder caminar descalzo sobre el delgado perfume de mi corona

Ya no siento
tanto miedo
cuando me asomo al vértigo de los rugidos
y las torpes trampas
de los hombres

Lss cuerdas congeladas de mi mente
se estremecen
unidas al mundo
y celebran con intensidad sonora
su caudal acelerado

Voy derramando también mi música

Esa música
que no es mía
ni tuya ni de los árboles ni de los trenes ni de los descampados y las periferias por donde los jinetes empapados de lluvia golpean sartenes con sus dientes y sus sombreros de plata

tampoco es de los tacones de mis botas
ni del eco de las calles

Tan sólo dejo que me posea
y me habite

Todas esas cabezas azules cuelgan de las estrellas
y puedo oirlas girar sobre sus goznes
mientras camino por entre los huecos
y los aires

hasta que se encarnan en frutos
desprendidos de una rama

planteando acróbaticas preguntas

y es lúdico
y terrorífico
vivir desmembrado
aprisionado entre las fauces del temor
como animal herido por la bala intangible
de la mañana

Que como una alcoba brillantemente ocupada
visita los pomos y las esquinas y los escondites de toda soledad

Eludiendo las citas y el ritmo de las horas
confundiendo la profesión con el hueso tallado
de las derrotas

Manteniendo mi cordura a flote
en equilibrio
sostenida con delicada y efímera constancia
entre los pétalos
y los ladridos del jardín infinito de su templo

Su alma se hunde en mis manos y soy ciego
y llora y tiembla a mi lado
pero yo la arropo
y le susurro dulces palabras de ardor

mientras una nave cruza
la oscura ceniza del cielo
la ardiente plegaria de la tierra

sábado, 4 de septiembre de 2010

Tirant lo trobador.-"L'ordre de caça i cerca"

Açò va anar i era el primer cop que Tirant lo trobador entrá en la ciutat de Valencia i vegué llurs murs de pedra afaiçonada pel temps. "El mon es ple de mons", va dir quan va veure els nombrossos carrers i racons, que semblaven no tindre fi.
La urbs feia una olor a flor pansida, a creilla podrida, una inmensa pudor que fou la seua primera impresió quan començà a acostar-s'hi. Tirant en prefería el camp. Li sobtaren els pidulaires plens de nafres, que remenaven entre la brossa, com si la ciutat fora un poble multiplicat. "Tots pareixen el mateix pidulare del mateix poble", va pensar quan els va veure demanar almoina, aginollats a les voreres.
Aleshores la seua fama ja havia arribat fins l'oïda del rei, qui en conegué de la seua arribada i va enviar a cent dels seus homes a buscar-lo. El van trobar a la llotja del peix, mirant-se, molt sorprés, les figuretes de pedra que forniquen. El reconegueren perque duia amb ell un laúd i una cabra.
De mol bon humor, i molt afalagat pel fet de que el rei demanés per ell, en Tirant acompanyá als soldats. Arribaren a palau, on els va rebre el conseller personal de sa majestat, que es mirá el Tirant amb desconfiança, com si fora un dimoni, i li va dir, abans que res, que "l'animal de ramat" s'havia de quedar fora. Tirant s'hi negá:"Abans preferisc ser penjat pel coll d'una corda, que abandonar a la meua familia en mig d'un lloc tan extrany".
El conseller del rei no s'hi volgué oposar, per no contrariar els desitjos del rei i per que mirava als ulls a Tirant i sabía que aquell home boig i prim com un gos famolenc era capaç de qualsevol cosa, fins i tot de deixar-se la vida, per tal de no separar-se de la seua maleída cabra, amb eixe posat esmolat que feia el seu nas de bec d'águila.
Aquesta fou la primera vegada que una cabra va entrar al palau d'un rei. Tirant recorregué una catifa roja fins el tro reial, amb la cabra a un costat i el laud a l'esquena. El rei s'aixecá del seu seient daurat i li parlà així:
-Misteriós Tirant, jo i els meus leials subdits som coneixedors del do del que els deus et feren poseïdor, i hem sentit les teues cançons i hem ballat al seu ritme. Li oferisc, senyor, que siga vosté music de la meua cort.
-Majestat-li respongué Tirant-es un honor altísim per a mi servir-lo, i un home com jo, que soc no mes que un rodamon, no tinc paraules per agrair-li aquesta oferta tan generossa, i ara mes que mai, em penedisc d'haver portat aquesta cabra inferior i grollera a palau, i li pregue que em disculpe. Deixe que me la en-duga a fora, que en el carrer de la palla el meu cosi te un estable i se'n fará cárrec.
-D'acord, Tirant, d'acord-li digué el rei-fes el que hages de fer si aixó tant et preocupa i torna aviat per a que pugam començar a gaudir del teu laud.
-Quede molt agraít, no no mes per la generossitat sino per la comprensió de sa majestat. Deixe´m voste acomiadar-me de la meua familia i tornaré de seguida, per a començar la meua nova vida en aquest jorn assenyalat.

Eixí caminant, igual que va entrar, amb el laud a l'esquena i la cabra a un costat, xafant amb els peus descalços la catifa roja. Al carrer de la palla no hi havia cap estable. Tothom va coneixer el succés. Tirant mai no va tornar a palau i el rei s'emprenyá i va posar preu al seu cap. Des d'aleshores es va amagar als boscos i agafá el costum de mossegar branques de fenoll.